VACUNATORIO VIP EN GUALEGUAYCHÚ: CUANDO LOS PRIVILEGIOS MATAN

En virtud de tomar conocimiento de que el Director del Área de Personas Adultas Mayores de la Municipalidad de Gualeguaychú, Víctor Hugo Lapido, junto a 23 empleados a su cargo, sumados a otros más de 200 funcionarios y empleados municipales han recibido al menos la primera dosis de la vacuna contra el covid-19, resulta menester rechazar y condenar enérgicamente semejante accionar inmoral y arbitrario. 

La gravedad de lo ocurrido merece la inmediata renuncia de todos aquellos que se hayan vacunado y detenten cargos políticos (que no sean personal de salud con riesgo por exposición).

La vacuna contra el covid-19 es un bien público que pagamos todos y no es aceptable de modo alguno que el kirchnerismo local -al igual que sus referentes nacionales- lo sigan usando como herramienta política.

El caso de Lapido es, además, doblemente grave porque prioriza su bienestar personal por encima de los abuelos que dice representar y defender, demostrando, obviamente, que ello era solo parte de un relato falaz y demagógico.

En todos los casos, se trata de actos humanos miserables, donde la falta de empatía es sumamente grave, dando claras muestras de que una vez más se han burlado de la gente y han puesto en riesgo la vida de los vecinos para mantener y reforzar sus privilegios.

La asignación discrecional de un bien mundialmente escaso como la vacuna contra el covid-19 es una muestra clara que la tan mentada política para todos, nacional y popular nunca estuvo en la mente del kirchnerismo, sino en su relato. Con hechos, derrumbaron definitivamente toda la verba inflamada invocadora de derechos.

Debe quedar claro que este tipo de privilegios mató, mata y seguirá matando porque impide que una persona de mucho mayor riesgo sea vacunada, pudiendo así salvar su vida. Aquí no se han seguido los criterios para la priorización de personas a vacunar consignados en el “Plan Estratégico para la vacunación contra el covid-19 en la República Argentina” dispuesto por el gobierno nacional. En síntesis, se ha actuado de manera acomodaticia, tendenciosa y deshonesta.

Las crisis ponen en evidencia lo mejor y lo peor de las personas. Aquí han quedado al desnudo la miseria, la cobardía y el desprecio como casi nunca antes. Estos actos provocan un daño social inmenso por el bajo calibre moral que sintetizan.

Sin dudas, cuesta creer que tanto el intendente, Esteban Martín Piaggio, como el secretario de Desarrollo Social, Martín Roberto Piaggio (ya que la mayoría de los vacunados dependen de su cartera), desconocieran que funcionarios y empleados se estaban vacunando. En ese marco, deben reconocer su responsabilidad y actuar acorde a la gravedad de los hechos. El individualismo y el egoísmo demostrado por la gestión municipal no puede quedar en una mera amonestación ética de la comunidad. Debe tener consecuencias ejemplificadoras.

Juntos por el Cambio Gualeguaychú

(Partidos UCR, PRO, GEN y Nuevo Espacio)

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