Un grupo de trabajo textil brinda contención y posibilidades laborales a mujeres colonenses

Dos veces por semana mujeres de distintos barrios de la ciudad producen prendas y dividen las ganancias de las ventas

La municipalidad de Colón puso en marcha un espacio que permite a un grupo de mujeres de la ciudad, elaborar prendas que luego son vendidas para su beneficio.

La iniciativa nació a partir del interés de las mujeres en que se acercaban a la oficina de empleo. Se recuperaron máquinas de coses y se pusieron manos a la obra.

Dos veces a la semana realizan los trabajos de costura en el CIC de barrio El Ombú, donde además de producir, también fortalecen un grupo que tiene como objetivo convertirse en una cooperativa.

“Es un grupo de trabajo que le llamamos trabajo asociativo textil o de autoempleo, la idea surgió por la necesidad de muchas chicas que nos iban a consultar por trabajo al área de Empleo y Producción, y ahí comentaban que sabían coser o hacer cosas relacionadas con la costura” comentó al respecto Lina Bosch, coordinadora de empleo y producción.

Contó además que fueron puestas a punto las máquinas del CIC y dijo también: “Hicimos un relevamiento, invitando a chicas de diferentes barrios de Colón que hoy están participando en este taller de trabajo textil”.

“Tuvimos la primera entrega de frazadas que le llamamos productos solidarios, abrigos para camillas y también tuvimos la primera rendición contable del mes de mayo, fue grato que recibieran su primera bonificación por el trabajo realizado” afirmó Lina Bosch.

“Empezamos de una manera sencilla como grupo de trabajo textil, pero queremos convertirnos en una cooperativa para ser efectores del estado y poder ir incrementando el trabajo y la ganancia para las chicas” sintetizó.

Yésica, una de las integrantes del grupo, señaló: “Se nos pasa rapidísimo es un grupo hermoso que estamos construyendo, de a poco vamos aprendiendo”.

“Yo aprendí de cero, hacemos todo el proceso, sacamos moldes, medidas y después pasa todo por la máquina” explicó.

“Una vez que se van preparando (los trabajos) te emocionas y verlos terminados, a mí me gusta a las chicas también, es bueno porque apoya un montón y te ayuda también”.

“Hemos hecho mantas para camillas y ahora estamos haciendo chalecos, frazadas de una plaza y ropa para niños” contó Yésica.

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