El Coronavirus sacude los paradigmas y nos obliga a repensarnos

En plena tormenta donde, de un día para otro se oscureció el mundo,  nos encontramos -la humanidad toda- inmersos en una oscuridad sin puerta visible de salida.

De ahí en más, cada país fue tomando medidas y  las políticas necesarias para comenzar la lucha contra un enemigo desconocido: el Coronavirus.

En este contexto, nuestro país demostró tener una dirigencia responsable que entendió la gravedad de la situación y unidos, sin distinción de clases y color político, nos pusimos unos al servicio de otros. 

Nos encontramos con un Gobierno Nacional, con el temple y la firmeza para tomar determinaciones fuertes combinado con el gesto de convocar a todos gobernadores, intendentes, fuerzas de seguridad, bloques parlamentarios y a toda la comunidad, entendiendo que en esta tormenta tenemos que estar unidos.

Es cierto que se tomaron medidas fuertes pero correctas en lo ético, lo sanitario, lo económico como también es cierto, que esta pandemia, traerá daños colaterales en lo económico, en los sectores postergados, en la continuidad escolar, en la recaudación impositiva, en la caída del mercado laboral, en la reactivación de las Pymes.

Contrasta, sin embargo, con ese espíritu aglutinante, la actitud de unos pocos, que sin advertir la gravedad de lo que enfrentamos, se aprovechan con mezquindad de la situación, buscando rédito político, perdidos en la vorágine con evidente miopía.

Hoy, la prioridad es la salud, la vida, los países que eligieron otro camino están ahora inmersos en una catástrofe sanitaria.

Nuestra sociedad comprendió que, en esta crisis, debemos estar, seguir y salir todos juntos. No podemos hacer cada uno lo que se nos ocurra, en esto no somos autosuficientes. Nos necesitamos el uno del otro.

Hemos tenido profesionales a la altura de las consecuencias, comunicando la gravedad de la situación, porque “el miedo se calma diciendo la verdad».

Nos encontramos en una cuarentena que se prolonga, que por la información de las distintas provincias y municipios, salvo excepciones propias de la desesperación social, se está cumpliendo en un 90%. Esto debe ser en provecho de reencontrarnos con nosotros mismos, con nuestros seres queridos, reencontrarnos con el diálogo, el “mano a mano”.

En estos tiempos donde hemos tercerizado la convivencia, este reencuentro forzado por la situación, nos permitirá escuchar al otro. Esta tragedia nos permitirá rescatar la convivencia y debemos utilizar el mecanismo de defensa que es el de proyectar a partir de la misma. Ya lo comenzamos a vivir. Hoy nos sentimos cuidados por la fuerza de seguridad, la vemos junto a la sociedad.

Sin duda, luego que pasemos esta crisis, habrá un cambio de paradigma en el mundo. Pocos seguirán cuestionando el rol e importancia del Estado al servicio de la Sociedad.

Así, en unidad de esfuerzo, seguramente saldremos adelante.

Quiera Dios que la experiencia nos fortalezca y sigamos juntos el camino victorioso que el destino señale para nuestra Patria.

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